Don de Consejo

SÚPLICA DEL DON

“Busca el consejo de los sensatos; no desprecies los buenos consejos. Alaba al Señor Dios en todo tiempo, ruégale que oriente tu conducta” (Tb 4, 18-19).

FRUTOS DEL DON

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin” (Sal 1, 1-3).

RECOMENDACIÓN

“Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, no rechaces la instrucción de tu madre: pues serán diadema en tu cabeza, como una gargantilla en tu cuello. Hijo mío, no te dejes seducir, no accedas a gente sin escrúpulos” (Pro 1, 8-10).

CONSECUENCIA DE SEGUIR EL CONSEJO 

“Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos, comprenderás lo que es temer al Señor |y alcanzarás el conocimiento de Dios” (Pro 1, 1.5).

EL MAYOR TESORO

“Anillo de oro y collar de oro fino, |un sabio consejo a quien sabe escuchar” (Pro 25, 12).

CONSEJO

“No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12, 2).

CONSIDERACIÓN

Es de sabios saberse aconsejar, recurrir a quienes tienen experiencia, porque es mejor obedecer que inventar. Los carismas se obedecen, no se inventan. El que obedece al Espíritu sabe distinguir lo que es bueno, lo que es mejor, y lo que es perfecto.

El discernimiento libera de seguir los propios deseos, y ayuda a llevar a cabo lo que más conviene según Dios. Gracias al discernimiento nos libramos de proyectarnos a nosotros mismos y dejamos paso al don de Dios. 

El don de Consejo salva de todo afán pretencioso y protagonista y otorga la certeza de no buscarse uno a sí mismo.