Don de Sabiduría

SÚPLICA DE SALOMÓN

“Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti” (1Re 3, 11-12).

SÚPLICA DEL PECADOR

“Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría” (Sal 50, 7-8).

PROMESA

 

“Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos, si prestas oído a la sabiduría y abres tu mente a la prudencia; si haces venir a la inteligencia y llamas junto a ti a la prudencia; si la procuras igual que el dinero y la buscas lo mismo que un tesoro, comprenderás lo que es temer al Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor concede sabiduría, de su boca brotan saber e inteligencia” (Pro 2, 1-6). 

JESÚS DE NAZARET

“Cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él” (Lc 2, 39-40).

DON DE SABIDURÍA

¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! (Rom 11, 33)

TESTIGOS DEL DON

“Sabiduría, sí, hablamos entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Cor 2, 6-7).

CONSIDERACIÓN

El don de Sabiduría es concedido a los que lo piden de verdad, y se manifiesta en el conocimiento que se tiene de Dios, de su voluntad, que en tantos casos se muestra paradójica, pues no se comporta a la manera humana.

Por el don de Sabiduría se llega a comprender el misterio de la Cruz, que se convierte en posibilidad de amor. 

La Sabiduría divina concede ver la realidad como la ven los ojos de Dios, don que es la fe, y contemplar la belleza, la bondad y la verdad en todo lo creado.