sáb

19

mar

2016

Solemnidad de San José, esposo de la Virgen

EL ESPOSO DE MARÍA

El evangelista San Mateo, a la hora de ofrecer la genealogía de Jesús, sigue en general la línea biológica de padre a hijo, y señala que Jacob engendró a José; pero cuando termina la enumeración de las generaciones, no dice que José engendró a Jesús, llamado Cristo, sino que quiebra la línea sucesoria y afirma: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”.

 

 

Con esta expresión se afirma que el origen biológico de Jesús no es José, y es una prueba indirecta de la virginidad de María, prueba que se confirma al subir José y María al Templo cuando Jesús tiene 12 años, pues según la ley de Moisés, los niños que tienen padre y madre, suben a los 13. Esta diferencia vuelve a ser argumento para señalar que José no es padre de Jesús, y sí el esposo de María, su Madre.

No obstante, más allá de la ley natural y biológica de la paternidad de José sobre Jesús, que queda patente en la descripción del Evangelio, sobre todo cuando dice: “María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.” El patriarca fue históricamente la persona en quien confió Dios para cuidar a los seres más queridos, a María, la elegida para ser Madre de Jesús, y a su Hijo.

Por esta identidad de San José, podemos acudir a su intercesión y confiar en él. Quienes lo hacen nos confirman su poderosa protección. Son muchas las personas y las asociaciones que llevan su nombre como mejor patrono. También la Iglesia lo tiene por patrono.

San José es el hombre justo, varón prudente, servidor fiel, discreto, capaz de saber perder, de quedar en el anonimato, y de llevar sobre sí la responsabilidad sagrada de cuidar a las personas más especiales de la historia.

Hoy es día de felicitar a muchos amigos, y de encomendar a quien tuvo que huir de su tierra y ser exiliado, a tantos deportados, migrantes, desplazados. Que San José interceda por todos, especialmente por quienes, como él, sufren la persecución, la amenaza de violencia, la pérdida del hogar…

Siempre que medito acerca de San José descubro el valor del saber callar, esperar, confiar en la providencia divina, que en la hora límite viene en ayuda, para que descubramos que es Dios y no nuestro afán, el que dirige nuestra historia de salvación.

 

Felicidades a quienes llevan el nombre de José y lo tienen por especial protector y patrono.