IV Sábado de Cuaresma

AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA

“Jesucristo nuestro Señor se dejó tentar por el demonio. ¡Nada menos que Cristo tentado por el demonio! Pero en Cristo estabas siendo tentado tú, porque Cristo tenía de ti la carne, y de él procedía para ti la salvación; de ti procedía la muerte para él, y de él para ti la vida; de ti para él los ultrajes, y de él para ti los honores; en definitiva, de ti para él la tentación, y de él para ti la victoria” (San Agustín).

IV SÁBADO DE CUARESMA: CRISTO MESÍAS

 

Ante la tentación, y sobre todo ante la experiencia de debilidad, solo la mirada a Jesucristo nos libera, como le sucedió a la samaritana. Lo peor es quedarse encerrado en ideologías impermeables.

Texto bíblico: -«Este es el Mesías.» Pero otros decían: -«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la  Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?» Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

El papa Francisco argumenta: Si no nos convencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: «¡Hemos encontrado al Mesías!» (Jn 1,41). La samaritana, apenas acabó su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús «por la palabra de la mujer» (Jn 4,39). (EG 120).

Pensamiento: La fe nos permite descubrirnos en la carne de Cristo. Más allá de la razón, la fe nos regala la experiencia de haber sido liberados por Jesucristo. Gracias a Él no estamos condenados a perecer en nuestra debilidad.

Oración: “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío”.

PROPUESTA

 

¿Te reconoces abierto a la noticia de que eres salvado, amado, perdonado, por Jesús, o te atrincheras en tus ideas o actitudes? ¡Ábrete al Señor!