Sábado de Ceniza

AÑO DE LA MISERICORDIA

“Las heridas que su cuerpo recibió nos dejan ver los secretos de su corazón; nos dejan ver el gran misterio de piedad, nos dejan ver la entrañable misericordia de nuestro Dios, por la que nos ha visitado el sol que nace de lo alto. ¿Qué dificultad hay en admitir que tus llagas nos dejan ver tus entrañas? No podría hallarse otro medio más claro que estas tus llagas para comprender que tú, Señor, eres bueno y clemente, y rico en misericordia. Nadie tiene una misericordia más grande que el que da su vida por los sentenciados a muerte y a la condenación” (San Bernardo).

SÁBADO DE CENIZA: MEMORIA BAUTISMAL

¿Quién no ha sentido el atractivo que surge al contemplar un manantial? El agua es vida, y trae a la memoria los pasajes más relevantes de la Historia de Salvación.

 

Texto bíblico: “El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña” (Isaías 58, 10-11).

El papa Francisco envía a los misioneros de la misericordia, como gesto provisor para todos los que tengan hambre y sed de perdón: “Serán misioneros de la misericordia porque serán los artífices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberación, rico de responsabilidad, para superar los obstáculos y retomar la vida nueva del Bautismo”.

PENSAMIENTO: Caminamos hacia la fuente bautismal, el manantial que brota del costado del Salvador, agua que sacia toda sed. Y siento permanentemente la invitación: “Déjate perdonar, déjate limpiar, déjate curar”.

ORACIÓN: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa” (Sal 50)

PROPUESTA

 

Por el perdón sacramental se recupera la gracia y la posibilidad de reavivar la identidad bautismal de ser hijo de Dios.