Date tiempo

Hace unos días, leí en la “Tercera de ABC” una colaboración del profesor Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho. Os copio un párrafo, al hilo del año teresiano:

“Ortega y Gasset pensó escribir un libro sobre Marta y María, las hermanas de Lázaro  en el relato evangélico, es decir, sobre la acción y la contemplación. La universidad quiso ser y lo fue en sus horas mejores, un ámbito para la contemplación, esto es para María. Para escuchar, y menos para hablar.  Hoy resulta esto extrañamente difícil. Pero al negar la posibilidad de María, también se impide la de Marta. Ni Marta ni María. Hoy viven los universitarios una absurda carrera que no tiene más meta que la acreditación y la promoción. Todo es frivolidad y prisa. No tienen ellos la culpa. Y se olvida que gana la carrera quien corre más lentamente. Es la maldición del “yuppie” universitario, hermano fallido del “broker”. Aborrecemos tanto la meditación y el sosiego que prostituimos la Universidad y vaciamos los monasterios” (ABC, 15 de abril, 2015, 3)

Santa Teresa de Jesús nos enseña:

“… cuando el alma está en este estado, nunca dejan de obrar casi juntas Marta y María; porque en lo activo y que parece exterior, obra lo interior, y cuando las obras activas salen de esta raíz, son admirables y olorosísimas flores; porque proceden de este árbol de amor de Dios y por sólo El, sin ningún interés propio, y extiéndese el olor de estas flores para aprovechar a muchos, y es olor que dura, no pasa presto, sino que hace gran operación” (Los Conceptos del Amor de Dios 7, 3).

“… creedme, que Marta y María han de andar juntas para hospedar al Señor y tenerle siempre consigo, y no le hacer mal hospedaje no le dando de comer. ¿Cómo se lo diera María, sentada siempre a sus pies, si su hermana no le ayudara? Su manjar es que de todas las maneras que pudiéremos lleguemos almas para que se salven y siempre le alaben” (Moradas VII, 4,12).