Escuchar la voz del Señor

Queridos Amigos:

¡Estamos en Cuaresma! Sí y sentimos la necesidad de ahondar, de rezar, de escuchar la voz del Señor en medio de tantas voces. Es un privilegio encontrarnos esta tarde en la oración, darle un espacio y un tiempo a Nuestro Señor y recorrer en comunión este camino, la Cuaresma de 2015. Un camino que es nuevo y es siempre el mismo, Cristo. Él nos lo ha dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).

Esta tarde queremos compartir la huella que nos ha dejado la carta del Santo Padre para esta Cuaresma, carta que escribió el pasado 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís. El Papa dice: “Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este mensaje es el de la globalización de la indiferencia”. Quiere denunciar la actitud egoísta en la que vivimos y nos propone tres pasajes de la Biblia para que nos ayuden a salir, a renovarnos, en definitiva a convertirnos, porque somos muy pobres, indigentes. Oremos al Señor con el profeta Jeremías: “Hazme volver y volveré, pues tú, Yahveh, eres mi Dios” (Jer 31,18b). Porque convertirnos no es un acto de la voluntad, es una gracia que el Señor nos dará, si se la pedimos de corazón.

Nosotras hemos buscado en el diccionario de RAE “indiferencia”: “Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona”; y en nuestro corazón han zumbado las palabras del Apocalipsis: "Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca” (3, 15-16). Hermanos, seamos astutos y pongamos a trabajar los talentos que nos ha dado el Señor mientras vamos de camino. Seamos fieles a las enseñanzas de la Iglesia. Desde que hemos comenzado la Cuaresma, en el Evangelio de cada día y en el Oficio Divino, hay una constante: la Misericordia.  Nosotras vamos a intentar tener presentes las Obras de Misericordia, que aprendimos en la catequesis de pequeñas y que deseamos sea un buen medio para recibir la gracia de la Conversión.

También, al escuchar al Papa Francisco hablar de la “Globalización de la indiferencia” hemos recordado otro término que él emplea en la exhortación apostólica Evangelium Gaudium: “No a la mundanidad espiritual”, que desarrolla en los puntos 93 al 97. Releer este texto nos ha ayudado a identificar nuestras actitudes de indiferencia, sus causas y cuáles son sus remedios.

Nos despedimos con unos versículos del Salmo 32, porque el Señor nos invita a reconocer lo que somos, pequeñas, y así, con corazón humilde, acogernos a Su Misericordia y dejarle a Él ser todo en nosotras.

“No vence el rey por su gran ejército,

no escapa el soldado por su mucha fuerza,

nada valen sus caballos para la victoria,

ni por su gran ejército se salva”.