sáb

01

nov

2014

Desde Buenafuente

Querido Amigo de Buenafuente:

Como cada mes, me dirijo a ti para invitarte a que asistas, si puedes, al encuentro de oración que tenemos mensualmente en Madrid (menos los meses de verano), desde 1977. Es sorprendente tanta historia y tanta fidelidad de amigos que siguen manteniendo el pequeño cenáculo, donde oramos juntos en silencio y en meditación, y celebramos la Eucaristía. Al final, leemos la carta de acompañamiento que envían las monjas del monasterio.

El próximo 4 de noviembre, en Avda del Valle, 23, desde las 19.00h., rezaremos especialmente por tantos amigos que nos han precedido y confiamos que estén con Dios. Es un deber de piedad recordar a quienes nos ayudaron tanto y fueron ejemplo de coherencia cristiana.

Desde el 15 de octubre, la Iglesia nos ofrece en España, con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, un año de gracia, que se puede lucrar en los lugares teresianos, y en aquellos que se hayan señalado en cada diócesis. Pero sobre todo es un año de acercamiento a la doctrina de la maestra de oración y doctora mística, quien en sus escritos nos invita de muchas maneras a recorrer un itinerario espiritual.

Para adentrarnos en las enseñazas teresianas debemos hacerlo con determinación, al tiempo que decidimos entrar en el castillo interior que somos cada uno, donde nos aguarda el Señor del Castillo, que es Jesucristo, para entablar con nosotros una relación de amistad y dejarnos gustar aquello que somos, con lo que tantas veces convivimos sin darnos cuenta.

Sobrecogen las afirmaciones que con tanta firmeza hace Santa Teresa sobre nuestra identidad, por habernos creado Dios a su imagen, a imagen de su Hijo amado, y porque es voluntad divina tratar con nosotros e introducirnos en las estancias más íntimas, donde podemos experimentar el amor entrañable, amigo y hasta esponsal.

Te deseo que, de un modo u otro, te atrevas a entrar en el castillo que eres tú mismo, y si ya estás en su interior, que disfrutes de las experiencias  consoladoras de quien de muchas maneras desea decirte que te quiere. Esta conciencia de ser amado restaura, reconcilia, anima a la persona, y la hace testigo del amor recibido, prodigándose en obras buenas.

Con la esperanza de que disfrutes este año del acompañamiento teresiano.