105 aniversario de madre Teresita

Con motivo del 105 aniversario de Madre Teresita, y de mis 43 de ordenación sacerdotal, nos hemos regalado una conversación en el locutorio, para hablar de las cosas de Dios.

Aunque M. Teresita tiene siempre temor a hablar, sin embargo, aceptó que le hiciera algunas preguntas esenciales, con la advertencia: “A ver lo que escribe, porque cuando me han hecho entrevistas, luego veo que inventan”.

Es un privilegio poder mantener una conversación fluida con quien guarda en su memoria hechos de más de 150 años, por haber convivido con monjas, que nacieron en 1850, y por llevar más de 85 años en el Monasterio de Buenafuente.

- Madre Teresita, ¿cómo está de salud?

- Bien, con achaquillos, para mi edad muy bien, sobre todo porque la cabeza funciona.

-¿Qué siente a los 105 años?

- No hago más que decir: “gracias, perdón”.

- Sé que se lleva muy bien con los ángeles.

- Hablo mucho con el ángel de la guarda y le doy el encargo de que rece por mí.

- Sé que lee mucho. Ahora ¿cuál es su lectura?

- Tengo que leer algo ameno. Estoy leyendo las gracias que hace la Virgen en Medjugorje. También leo Ecclesia, las homilías del Santo Padre me gustan mucho.

- Conozco su devoción a la Virgen y a San José.

- La Virgen es la Madre de Dios. Vivo en su corazón. Le rezo: “Quiero mirar con tus ojos, hablar con tu boca, oír con tu oído, amar con tu corazón”. Por las mañanas le digo a la Virgen que visite a todos en su casa. La Virgen y San José son los dueños de casa y del pueblo. Les digo: “Es vuestra la casa, así que arreglaos como podáis. San José tiene mucha influencia en el cielo. Ante los problemas, no quiero preocuparme de nada, se los transmito a la Virgen y que ella se entienda. Les digo: “Buenafuente es vuestra casa y vuestro pueblo, así que vosotros veréis. Que si yo me preocupo de lo que pasa, no rezo.

- ¿Y Jesús?

- Jesús es Dios. Yo no me entretengo en estudios. Jesús es Jesús.

- Lleva 85 años en el Monasterio, ¿qué es para vd la comunidad?

- Es mi casa, y las hermanas, las personas a las que tengo que amar.

-¿Qué les dice a los sacerdotes?

- Son ministros del Señor. Sólo Dios sabe lo que he rezado por vd. En el cielo dicen que nos vamos a encontrar con muchas sorpresas.

- ¿Desea decir una palabra a los “Amigos”?

- Son amigos. Hay que quererlos. Pido por ellos.

- Y ¿a los jóvenes, les quiere decir algo?

- Que recen, que sean devotos de la Virgen, y Ella les dirá lo que tienen que hacer.

- ¿He visto algunas veces y, en otras, me lo han contado, que da un beso en la frente a algunas personas?

- Es el beso de la Virgen. Siempre lo digo. Así pago a mucha gente. Le digo a Ella que los bendiga y que les de un beso de mi parte.

- ¿Qué recuerda de la visita del Papa?

- Yo no tenía ganas de ir. Pero me dijo la Madre Abadesa que fuera, y me dije, aunque me muera en el camino, voy. Fue una gracia muy grande. Saqué una conclusión, si somos santos, podemos con todo.

Buenafuente tiene que arder de santidad.

- ¿En qué se ocupa?

- Me paso todo el día rezando por todo el mundo.

- ¿Le preocupa algo?

- Tengo mucho dolor por la marcha de las Hermanas de Santa Ana, pero ya le he dicho a Madre Rafols y a la Virgen que se ocupen ellas.

- ¿Tiene algún deseo especial?

- No tengo apetencia por ninguna cosa. Hacer realidad lo que le he dicho.

Nos hemos despedido sonriéndonos, y deseándonos caminar en la voluntad de Dios. Ella, al marchar, me repetía: “Ya sabe, Buenafuente tiene que arder, y vd… Y completé la frase, “Y yo el bombero”, por no decir el pirómano, que no está el bosque para descuidos. Hasta en Buenafuente se nota la sequía.

Sin duda que es un gran regalo saberse acompañado por la oración de quien habla con tanta familiaridad de su relación con los santos, especialmente con la Virgen.